El Pronunciamiento N° 22 del CCEAU llegó en el momento justo. Lo que antes parecía una exigencia lejana hoy toca la puerta de las empresas uruguayas.
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Hace algunos años, una empresa que reportaba sus impactos ambientales y sociales se destacaba. Era un gesto voluntario, casi de vanguardia. Hoy eso cambió. Los mercados internacionales —en particular Europa— están exigiendo esa información como condición para hacer negocios. No como diferencial: como requisito.
Esa es la realidad que motivó al CCEAU a aprobar el Pronunciamiento N° 22, que adopta como referencia técnica las Normas Internacionales de Información Financiera de Sostenibilidad: la NIIF S1 —sobre requerimientos generales de divulgación— y la NIIF S2, específicamente orientada al clima.
Pero hay algo importante que aclarar desde el principio: este pronunciamiento no es solo para contadores. Es para cualquier profesional —economista, administrador, gerente financiero, director de empresa— que entienda que la sostenibilidad dejó de ser un tema de imagen para convertirse en una variable de competitividad.
“Con la Unión Europea, muchos de estos aspectos ya no van a ser un diferencial, sino una obligación.” — Larissa Perdomo, Uruguay XXI
Esta frase, dicha en el Forbes Sostenibilidad Summit Uruguay de abril de 2026, sintetiza bien el momento. Uruguay llega a esta discusión con cartas favorables: producción agropecuaria sin deforestación, una matriz eléctrica casi totalmente renovable, más de cien empresas B certificadas. Son ventajas reales. El problema es que, sin un marco de reporte serio, esas ventajas son difíciles de demostrar ante un inversor extranjero o una cadena de valor europea.
Las NIIF S1 y S2 son precisamente ese marco. Permiten traducir los atributos de sostenibilidad de una empresa en información financiera verificable, comparable y creíble. Eso abre puertas —a financiamiento, a mercados, a socios— que, de otro modo, permanecen cerradas.
“El principal desafío es convencer a las organizaciones de que esto no es una moda ni un cumplimiento regulatorio, sino cómo realmente lo meto como una decisión estratégica que me genera oportunidades.” — Benjamín Dreifus, Deloitte Uruguay
El diagnóstico es certero y lo escuchamos frecuentemente: las empresas entienden el concepto, pero no saben por dónde empezar. Falta medición, falta seguimiento, falta alguien que traduzca esa agenda al lenguaje del negocio. Ahí es donde el rol del profesional de ciencias económicas se vuelve central.
Tres Cruces es un ejemplo cercano de cómo se puede hacer bien. Empezaron por validar sus procesos, obtuvieron la certificación B y hoy la sostenibilidad forma parte de cada decisión de gestión, no de un departamento aparte. Según Andrés Curbelo, su gerente de Administración: “no la vemos como un área, está embebida en la gestión”. Esa integración —y la inversión que la acompaña, como su planta fotovoltaica— es exactamente lo que las NIIF S1 y S2 ayudan a documentar y comunicar.
El Pronunciamiento N° 22 establece un período de transición voluntaria desde enero de 2026 hasta mediados de 2028. Eso significa que el momento de prepararse es ahora, antes de que la exigencia sea obligatoria. Las organizaciones que arranquen este proceso acompañadas por profesionales capacitados en este marco van a tener una ventaja real cuando la regulación llegue —y va a llegar.
Desde el CCEAU entendemos que nuestro rol no es solo emitir normas técnicas. Es también ayudar a que esas normas cobren sentido en la práctica cotidiana de las empresas uruguayas. El Pronunciamiento N° 22 es un paso en esa dirección.
FUENTES:
✅ Pronunciamiento N° 22 — Adopción técnica de las NIIF S1 y S2 (octubre 2025)
✅ Forbes Uruguay — Sostenibilidad: cuatro expertos explican por qué pasó de ser un diferencial a ser un requisito (abril 2026)
Comisión Técnica de Gestión y Reportes de Sostenibilidad | CCEAU | Abril 2026
